Columna Hipótesis: Elección mutis

04 Jun 2021
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EL PROCESO electoral de domingo lleva varias aristas con relación al ejercicio anterior del 2018. En la entidad prácticamente se elegirá todo, con excepción de senadores y desde luego presidente de la república.

Aunque al padrón electoral se le agregaron 35 mil votantes, el 99 por ciento jóvenes que suponemos sufragarán por primera ocasión, la estructura física y logística prácticamente se repite.

No obstante, será un ejercicio electoral que será atípico por la pandemia del Covid 19 y las circunstancias que el padecimiento impone.

Las filas serán más largas por la sana distancia, a cada elector se tomará temperatura, se le colocará gel antibacterial en las manos los espacios en donde se ubiquen las casillas serán sanitizados cada dos horas. El voto se plasmará sin la cueva de plástico.

Como nunca había ocurrido en la historia el ciudadano, no entregará la credencial de elector, ahora sólo la mostrará y podrá llevar su propia pluma para cruzar el logo de la opción política y/o candidato que previamente o en el momento elija.

En teoría parecería que las medidas son prácticas y asequibles para los votantes; esperemos que en la jornada domingo se realicen y no vayan a quedar ahora sí que como promesa de campaña.

NO SE puede dejar de lado que la Secretaría de Salud pecó de omisión durante las campañas políticas; dejó que los candidatos y partidos hicieran lo que quisiera sin imponer sanción alguna a las decenas de congregaciones y eventos masivos que se registraron en toda la entidad.

Ni la autoridad de Salud se aparecieron en las concentraciones proselitista esas fueron tan públicas como localizables. Los decretos y disposiciones que buscan inhibir los contagios del coronavirus, quedaron sólo en intenciones, pues ni siquiera llegar a buenas.

La Secretaría de Salud y las nunca ponderables células Covid, que sólo atacan el comercio organizado, eso ha quedado de manifiesto durante los 14 meses de pandemia.

No le han pegado a los ambulantes en el centro, ni a los tianguistas, muchos menos a los negocios clandestinos y ahora hay que agregar que ni las campañas políticas.

Sólo a los formales, los que pagan nóminas, servicios e impuestos; ellos ha sido blanco fijo para engrosar los ingresos del gobierno del estado.

POR CIERTO que dos quejas muy marcadas en contra de la Junta Municipal de Agua de casi todos los municipios de la entidad.

La primera por el generalizado desabasto del líquido que es vital, sobre todo en las colonias de la periferia y segundo el incremento del 400 por ciento que se ha registrado en los recientes 12 meses.

El usuario ya no sabe que es más grave si el desabasto o el desproporcionado aumento en las tarifas, sobre todo cuando se paga por un servicio que no se está proporcionado.

Dicho de otra manera, se paga por el agua en los domicilios cuando solo se suministra aire. El recibo siempre es puntual.

Desde dentro de las JMAS se aceptó que las categorías y los históricos se manipulan, con la idea de provocar confusión y por ejemplo, siempre mantener adeudo, y la leyenda de “vencido” que cruza todo el recibo de pago.

En el semestre del año pasado el consumo mínimo se cobraba a 120 pesos por mes; el año cerró en 180; enero abrió con 248 y ahora se ubica arriba de los 400 para la tarifa domiciliaria.

En el mes de enero de este año, Comunicación Social publicó un comunicado en donde se anunciaba que las tarifas del agua potable no sufrirían modificación. La información fue bajada de minutos de la página web del estado.

No queda duda de que esta dependencia que antes se catalogada como la caja chica del gobierno en turno, ahora se ha convertido en la caja grande.

Se perdió el sentido social de la dependencia en donde incluso se violenta la Constitución y el derecho humano, cuando se corta el servicio, considerado de necesidad extrema.

Columna Hipótesis de www.acento.com.mx 

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Redacción de Codigo Tres

 

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