Columna Hipótesis: El Rector sentado en un barril de pólvora

16 Ago 2019
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EL CONFLICTO en la Facultad de Derecho, en donde se rechaza la reforma educativa impuesta por el rector Luis Fierro, más el presunto despido de 100 catedráticos, pueden convertirse en un barril de pólvora al que alguien le puede aventar un cerillo encendido.

Imponer nueva currícula, puede ser lo de menos, pero cuando hay voluntad para escuchar, pues igual de fácil sería continuar con la misma, es decir, en el derecho no se tienen temas de salud, de buen vestir y otras que sinceramente nada tiene que ver con el tema de las leyes, interpretación y aplicación.

En algunas facultades donde se estudian las ciencias sociales podrían aplicar, pero en química, física, ingenieras y otras, de qué manera se puede modificar la currícula, cuando se trata de fórmulas exactas, indagaciones científicas, que ahora se quieren modificar con cátedras extrañas, que favorecen ideologías de género, transparencia, combate a la corrupción, lo que se puede asumir, pero por ejemplo, la corrupción no está en la currícula ni en la cátedra.

El problema más grave puede ser el despido de 100 catedráticos, pues ahí es donde se ubican intereses de todos lados y todos tipos. Despedir 100 catedráticos no es cosa menor, y menos sustituirlos con características o perfiles que den cuenta a los nuevos planes de estudios.

Por lo menos así se denunció en la rueda de prensa suscitada ayer en derecho, presida por el director, Roberto Díaz Romero, arropado por los ex recortes Rodolfo Torres Medina, Rodolfo Acosta Muñoz, y los ex directores Alfonso Ramos Peña y Mario Treviso Salazar.

O sea, las cosas no se ven sencillas en la facultad de Derecho, la considerada históricamente la más grilla, generadora de movimientos internos y sociales como Los Nachos y la caída del rector Reyes Humberto de las Casas Duarte.

Las cosas si se salen de control, van a pegar fuerte y feo, varios de los que estaban sentados en el presídium de la rueda de prensa de ayer operaron desde el saulismo la caída del ex rector y del ex gobernador, Oscar Ornelas Kukle. 

De ese tamaño es el arranque de este movimiento, en donde el Rector Fierro deja en la percepción que no ha medido sus imposiciones, y que el despido de Hugo Molina, secretario de Extensión y Difusión, no va a tener consecuencias.

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EN LA sesión pasada de Cabildo, el Síndico, el maestro Amín Anchondo, se aventó un buen rollo durante la presentación de su informe trimestral, pero sin contendido, es decir, muy emotivo, retórico, pero “nanais” de fondo.

Resulta que ahora nada ocurre en la administración municipal, de la alcaldesa María Eugenia Campos Galván, en donde todo es pulcro, transparente y éticamente correcto.

Entonces para qué queremos Síndico con un salario cercano a los 90 mil pesos mensuales, para sólo lanzar rosas a la alcaldesa con sus cuatro ejes que trae desde que andaba en la Coparmex juvenil: Transparencia, Rendición de cuentas, de las que por cierto se encarga el Ichitaip, trámites ágiles, que corresponde a la oficina del SARE municipal y de los otros niveles y combate a la corrupción.

El problema es que el Amín, se vende en la corriente de hacer nuevas políticas, pero sigue haciendo lo mismo, y dicen por ahí, obtendrá los mismos resultados y eso no le va a dar ninguna candidatura ahora que se salió de closet y se muestra como panista.

Una pena, dicen por ahí, con un chavo que prometía mucho y no sale de su línea discursiva, muy similar al gobernador Corral, desde que ganó en la primaria el primer lugar en oratoria.

Bueno fue tanta el abuso del verbo, que en el Informe del Síndico, la alcaldesa solicitó “permiso” para ausentarse.

::::: LA MENTA-DA :::::

Sólo Dios sabrá de dónde va a sacar el gobernador, Javier Corral Jurado y sobre todo a quienes se les va a entregar 20 mil millones de pesos para obra pública en los 67 municipios que conforman la entidad.

Seguramente es dinero de los chihuahuenses, más las aportaciones federales y los municipios, para esta mezcla, que de entrada parece muy importante, pero en realidad no lo es, pues no hay que olvidar que durante los tres primeros años del corralato prácticamente no existieron obras de infraestructura.

Inyectar 20 mil millones desde luego es positivo, pues las obras significan desarrollo y son detonadoras de una buena economía, más en una entidad en donde la generación de empleos a caído y en donde se ha perdido una cantidad superior por la inestabilidad que provoca Palacio, más inseguridad y violencia.

Veinte mil millones, dividido en dos años, es nada; se convierten el 10 mil, cuando el presupuesto anual del Estado de Chihuahua, está en los 70 mil millones de pesos cada año, es decir, la inversión anunciada es sólo de un 13 por ciento en números cerrados.

Se suponen que en dos años de esos 20 mil millones, dos mil 500 serían para la capital y tres mil para Ciudad Juárez, lo que se llevan el porcentaje superior y el resto serán banquetas, cordones, baches fugas de agua, por ejemplo.

Lo más delicado del asunto es que conocer cuánto costó la presentación del anunció en un lugar en donde hay que anteponerle seis ceros, cuando Palacio de Gobierno sería un buen sitio o la recién restaurada ex Hacienda del Torreón.

Lo peor es la versión que le atribuyen al gobernador en el sentido de que esta inversión va a poner en los cuernos de la luna al Partido Acción Nacional, lo que nos lleva a un sospechosísimo por sí mismo y la decepción si se trata de un tema electoral.

Columna Hipótesis de www.acento.com.mx

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Redacción de Codigo Tres

 

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