Columna Hipótesis: Yako el Judas del campo llora como niño

22 May 2020
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EL DIPUTADO federal por Morena y ex activista campesino, Heraclio Rodríguez Gómez, se anda dando topes con la pared, por la crisis de siempre y la que ha ocasionado la Pandemia de Coronavirus en la campiña chihuahuense.

El Yaco, como le decían cuando encabezaba las luchas campesinas de la región noroeste, dice ahora que el campo perdió cuatro mil millones de pesos, que le fueron retirados por la CuartaT y que la afectación puede ser mayor al reorientar recursos del campo por la, o con el pretexto de la Emergencia Nacional de Salud.

Que bien que el diputado federal morenista, con cheque asegurado por más de cien mil cada mes; que bueno que se preocupe por el campo. Una  pena que se haya olvidado de sus orígenes, ideología zapatista y sus luchas.

En su región lo consideran traidor, y hasta por ahí le llaman El Judas campirano, que vendió la causa por 30 monedas, de esas de oro, y firmó como los machos, esa reducción de esas miles de millones, no sólo como diputado sino como presidente de la Comisión de Desarrollo Rural.

En su defensa dice que nada pudo hacer por amenazas de la nueva mafia del poder, lo que es relativo; por lo menos tenía dos opciones, pedir una licencia como legislador y renunciar al súper cheque o votar el contra. Pero no hizo una ni la otra. Ponderó el cheque.

El problema de El Yaco, es similar al que padecen otras y otros luchadores sociales, les ganó que los metieron a la nómina millonaria;  los ideales quedaron en el olvido al igual que las luchas y la defensa de los que menos tienen y más necesitan, los vulnerables y hasta los reprimidos.

Dicho de manera cruel pero real, con dinero baila el chango y las changas. Para que profundizar en el tema en donde los liderazgos en México, están casi agotados y en el peor de los casos, contaminados por neo o viejas mafias del poder.

Pena ajena dicen en la planicie y en la sierra de Chihuahua, que ahora El Yaco, lloré como niño lo que no defendió como hombre, claro de campo.

A NADIE le quedan claro los criterios que están utilizando la autoridad municipal  y estatal para permitir la operación de negocios esenciales o los que no los son en esta contingencia de salud.

En la capital, en la zona de la calle cuarta y mercados, la mayoría están abiertos, desde los esotéricos, perfumerías, celulares, lencería y hasta los Covi puestos de elote, mientras que cada día se cierran más locales en plazas comerciales formales.

A la Coespris y otros inspectores, cierran porque cierran, pues a cada giro les exigen cosas imposibles como la cédula profesional, para cortar el cabello o maquilar.  Cédula profesional para cargar y descargar mercancías.

Son aberraciones, mientras que por ejemplo no se toca a los expendedores de cigarros y alcohol, mucho menos a las plantas productoras y expendedoras de refrescos y en el centro, alguna que otra paletería y venta de telas.

Qué es esencial y que no, es la pregunta de los comerciantes en esta Pandemia, en donde los criterios se conocen y respetan. Bueno por quienes no tienen influencias o suficiente capital para que los dejen operar.

Los inspectores, de cualquier dependencia, actual de manera tradicional, con sus criterios que no siempre son sanos y no hablamos de salud.

Sólo falta que a los boleros les pidan un título universitario para lustrar calzado. Como dijo un empresario destacado y presidente de una de las secciones especializadas de Canaco, cuando van por tí, te van a pedir como requisito que cambies hasta el color de tus ojos.

EN DONDE no hay inspectores de ninguna dependencia y menos de la Dirección de Transporte en el Estado, es en las rutas alimentadoras, en donde el pasaje aborda al 130 por ciento de la capacidad de la unidad y al chofer le vale la contingencia, mientras vaya escuchando música de Julión, Cañaveral y Los Bukis.

En las rutas de sur, sobre todo las del poniente, transitan como sardinas, el chofer y pasajeros sin cubre bocas, no se sanitizan, de hecho ninguna,  como anunció hace más de un mes por el gobernador Javier Corral.

Ahí, no existe vigilancia ni inspectores de ningún tipo, es en donde se presentan los discursos encontrados en esta Pandemia. Pese a que los contagios cada día rompen récord. Y hay que decirlo, al gobierno muestra una sospechosa inacción, al igual que los concesionarios en donde los pasajeros son desobedientes.

Columna Hipótesis de www.acento.com.mx 

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Redacción de Codigo Tres

 

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